Formaba parte de su ser el tener siempre todo manga por hombro. Así era más fácil. Nada de complicaciones. Sentirse entre la espada y la pared representaba la más cruel de las ataduras. Nunca le gustó hacer las cosas por obligación. Su mayor anhelo era alcanzar la libertad absoluta. Cualquier coacción le provocaba sensación de ahogo y ante esa situación soñaba con hacerse humo y desaparecer. Murió en el intento.
domingo, 14 de junio de 2009
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